Guía del Parque Nacional del Circeo: entre dunas salvajes, bosques y lagos costeros.
Si buscas un lugar que combine naturaleza virgen, historia y playas impresionantes a un paso de Roma, el Parque Nacional del Circeo es el destino ideal. Creado en 1934, es uno de los cinco parques históricos de Italia, y se creó originalmente para salvar y proteger los últimos restos de las antiguas marismas pontinas durante las grandes obras de desecación de la época.
Reconocido como Reserva de la Biosfera por la UNESCO desde 1977, este parque, situado a lo largo de la costa tirrena del Lacio, es un auténtico mosaico de biodiversidad único en Europa, donde los entornos terrestres y marinos se funden en un abrazo espectacular.
El Monte Circeo: las dos caras del promontorio
El perfil del Monte Circeo, un imponente macizo calcáreo que evoca el mito de Ulises y de la bruja Circe, se divide en dos laderas totalmente opuestas:
- La ladera norte (Quarto Freddo): húmeda y sombreada, está totalmente cubierta por un bosque denso y fresco de encinas.
- La ladera sur (Quarto Caldo): expuesta al sol todo el año, es el reino de la clásica maquia mediterránea, llena de arbustos aromáticos, plantas resistentes y acantilados que se alzan a picado sobre el mar.
Las «Piscine» y los cuatro lagos costeros
Una de las cosas más fascinantes del Parque del Circeo es el agua, que crea paisajes como suspendidos en el tiempo:
- Los lagos salobres: Las cuatro lagunas costeras de Paola, Caprolace, Monaci y Fogliano son extensiones de agua salobre, un paraíso indiscutible para la observación de aves y el refugio perfecto para miles de aves acuáticas y migratorias.
- Las piscinas naturales: En el interior boscoso, durante el otoño, las lluvias dan lugar a las «piscinas», unas zonas pantanosas temporales muy sugerentes que recuerdan el aspecto que tenía la llanura antes de la desecación.
- Las dunas costeras: Entre los lagos y el mar hay una larga franja costera de arena que hace de escudo, con dunas frondosas y una vegetación pionera única en su género.
Fauna: ¿quiénes viven en el parque?
La variedad de hábitats permite que convivan especies animales muy diferentes entre sí, tanto en los densos bosques como a lo largo de las paredes rocosas:
- En el corazón del bosque: aquí encuentran refugio pequeños y fascinantes mamíferos como el tejón, el lirón y varias especies protegidas de murciélagos.
- Entre las rocas y en el cielo: Los amantes de la observación de aves pueden avistar al colorido colirrojo real, al raro pájaro carpintero de las paredes y al rapidísimo halcón peregrino, que anida en las paredes del promontorio.
La isla de Zannone: la perla salvaje del parque
Desde 1979, el Parque Nacional del Circeo también incluye un extraordinario anexo marino:la isla de Zannone, la más septentrional de las islas Ponzianas. Totalmente deshabitada y salvaje, la isla es una joya natural cubierta de bosques centenarios de encinas y robles, rodeada de un mar cristalino que te espera para que lo explores.

