Crotone, capital de la provincia del mismo nombre, la fundaron colonos griegos, procedentes de la región de Acaya, en el lugar donde ya existía un asentamiento indígena, y fue uno de los centros más importantes de la Magna Grecia. Según la leyenda de Ovidio, debe sus orígenes a Hércules, quien, al volver de una de sus míticas hazañas, decidió construir una ciudad en honor a su amigo Crotone, a quien había herido de muerte sin querer, y así quiso enmendar su error. Históricamente, sin embargo, esta es la ciudad de la escuela griega fundada por Pitágoras y la tierra del atleta olímpico Milón. Los principales monumentos son el Castillo de Carlos V, situado en el casco antiguo de la ciudad, la catedral; los palacios nobiliarios y el Museo Arqueológico Nacional, que alberga piezas únicas como el tesoro de Hera. En el resto de la provincia, te recomiendo visitar Cirò, situada en una colina que domina Punta Alice, junto a las ruinas del castillo feudal de los Carafa. De este municipio se separó en 1952 la actual Cirò Marina, que cuenta con importantes yacimientos arqueológicos y centros culturales, como las ruinas del templo de Apolo, de estilo dórico. Otros lugares que no te puedes perder son Le Castella, con un mar precioso y su castillo aragonés; y San Severina, uno de los pueblos más pintorescos de Calabria: está en lo alto de un acantilado y, por su ubicación tan especial, se le conoce como la «nave de piedra».
