Situada en el corazón de la Brianza, a orillas del río Lambro, la ciudad de Monza cuenta en su casco antiguo con interesantes monumentos que visitar, entre ellos la catedral dedicada a San Juan Bautista, construida entre los siglos XIV y XVII, que guarda en su interior la Corona de Hierro, repleta de gemas preciosas (según la tradición, se habría fabricado a partir de un clavo de la cruz de Cristo). El tesoro de la catedral se conserva en el Museo Serpero. Entre otros edificios religiosos, destacan la iglesia de Santa María delle Grazie y la de San Biagio. En cuanto a la arquitectura civil, no te puedes perder la Villa Real, uno de los monumentos más importantes e imponentes de Monza, construida por orden de la emperatriz María Teresa de Austria, quien se la regaló a su hijo, el archiduque Fernando. Construida en estilo neoclásico por Piermarini a finales del siglo XVIII, destaca por su suntuoso interior, con el teatrito de la corte, la sala hemisférica, la capilla, el salón de honor y la Pinacoteca Cívica. También merece la pena visitar la Villa Mirabello, que se construyó en el siglo XVII y es el edificio más antiguo del parque de Monza. El símbolo de la ciudad de Monza es el autódromo de Monza, el mayor complejo deportivo de automovilismo de Italia, cuyo circuito de carretera se ha ido modificando continuamente para dotar al autódromo de las infraestructuras más modernas. En el resto de la provincia destacan las localidades de Oreno, conocida por sus patios y sus caserías que se alternan con espléndidas villas como Villa Gallarati Scotti y Villa Borromeo, en cuyo interior hay un ciclo de frescos de la segunda mitad del siglo XV, y Vimercate, donde puedes admirar Villa Sottocasa, de estilo neoclásico, antigua residencia de los Barbarroja y de Bernabò Visconti.
