Lo que esperas encontrar en Nápoles —y lo que realmente encuentras— es un auténtico tesoro repleto de arte, cultura e historia; el casco antiguo alberga un patrimonio tan extraordinario que la Unesco lo ha incluido en la Lista del Patrimonio de la Humanidad, como el Castel Nuovo, más conocido como el Maschio Angioino, con unas líneas arquitectónicas variadas que recuerdan la doble función de fortaleza y palacio que desempeñó este edificio durante los periodos de los Angevinos y los Aragoneses. En una pequeña isla, unida por un puente a la tierra firme, se encuentra el monumental Castel dell’Ovo, sede de exposiciones y congresos. Y, por último, el Castel Capuano, que empezó como fortaleza y luego se convirtió en residencia nobiliaria. Entre las principales plazas de Nápoles, no te puedes perder la famosa Piazza del Plebiscito, con su espléndida columnata frente a la que se asoma uno de los lados del grandioso Palacio Real, Otro ejemplo singular del particular proceso de formación del patrimonio artístico y cultural de Nápoles es la Capilla Sansevero, conocida popularmente como la «pietatella», donde destaca el famoso Cristo Velado de Giuseppe Sammartino. Por último, no te pierdas el excepcional viaje en el tiempo por la Nápoles subterránea, un recorrido evocador entre túneles e importantes hallazgos como el Teatro Greco-Romano. Además, te recomiendo el Museo y las Galerías Nacionales de Capodimonte, que albergan una extraordinaria colección de obras maestras de Tiziano, Rafael, Correggio, Masaccio, Mantegna, Caravaggio y los maestros napolitanos.
