Nuoro se considera el corazón de la isla, una pequeña ciudad rodeada por las colinas del Goceano y del Marghine al norte, la meseta de la Giara di Gesturi al oeste, el lago Mulargia al este y el valle del Flumendosa al sur. El imponente macizo del Gennargentu y el Supramonte, las montañas más altas de Cerdeña, forman el entorno natural más agreste y salvaje de toda la isla. La ciudad de Nuoro se alza sobre las laderas graníticas del monte Ortobene y tiene orígenes muy antiguos, como atestiguan el nuraghe y el poblado nurágico de Tanca Manna. Situada en una colina cerca del centro de la ciudad, hasta hace unas décadas era una comunidad pastoral que experimentó un importante desarrollo urbano en los años treinta, cuando se convirtió en capital de provincia. Este desarrollo ha borrado casi por completo su identidad anterior, que ahora solo se puede ver en el casco antiguo. La ciudad ha demostrado a lo largo del tiempo una gran riqueza cultural, ya que fue el lugar de nacimiento de la escritora Grazia Deledda, ganadora del Premio Nobel de Literatura —a quien se le ha dedicado un museo—, del poeta Sebastiano Satta, del escultor Ciusa y del jurista Attilio Deffenu. Actualmente alberga, en un bonito edificio del centro de la ciudad, el MAN, Museo de Arte Contemporáneo y, también en el centro, el Museo de las Artes y Tradiciones Populares, con más de 8.000 piezas entre trajes tradicionales, utensilios, amuletos, instrumentos musicales y otros objetos típicos de la vida y las tradiciones populares de los pueblos del interior.
